Al pasear por algunas zonas, tengo la sensación de estar en un barrio de Córdoba, con tantas casas a pie de calle. Pero hay una gran diferencia: allí es parte de su historia, mientras que aquí es el síntoma de que estamos perdiendo nuestros comercios. Entiendo que la crisis de la vivienda es real, pero ¿a qué precio? Al transformar los locales en casas, estamos matando la vida de nuestros barrios. Una calle sin comercios es una calle más oscura y con menos movimiento de vecinos.
Si permitimos que todas las tiendas desaparezcan, nos quedaremos sin servicios cercanos y obligaremos a la gente, especialmente a los más mayores, a desplazarse lejos para cualquier recado. Un barrio no es solo un conjunto de dormitorios; un barrio son sus tiendas y su gente. No deberíamos permitir que la necesidad de vivienda acabe borrando la identidad de nuestras calles de toda la vida. Muchos se preguntan si en el futuro volveremos a cambiar las viviendas por locales, pero yo, sinceramente, creo que no.
Sergio Ugena Pérez, Nivel 2 Distancia

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