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viernes, 12 de junio de 2026

ERASMUS+: EXPERIENCIA QUE ME HA AYUDADO A CRECER

Una semana diferente

Hay viajes que planeas mucho y luego no son para tanto, y otros que casi no esperas nada y acaban sorprendiéndote. Eso es lo que me pasó en Lucca. Solo era una semana, algo corto, algo sencillo, pero al final ha sido una experiencia que me ha hecho pensar más de lo que imaginaba.

Desde el principio noté que no era un sitio cualquiera. No por ser más grande o más moderno, sino por todo lo contrario. Lucca es tranquila, sencilla y tiene un ambiente que te hace sentir cómodo. No necesitas hacer grandes planes. Con solo caminar ya sientes que estás aprovechando el tiempo.


Sentirme fuera de lo habitual

Lo que más marcó esta experiencia fue estar fuera de lo conocido. No era mi ciudad, no era mi idioma y no era mi rutina. Eso hace que todo cambie.

Al principio cuesta un poco, porque no sabes muy bien cómo moverte o cómo comunicarte.

Pero después te acostumbras. Empiezas a entender mejor, a buscarte la vida y a no depender tanto de los demás. Sin darte cuenta, te vuelves más independiente. 


Darte cuenta de lo que eres capaz

En el día a día muchas veces hacemos siempre lo mismo y no probamos cosas nuevas. Por eso no sabemos hasta dónde podemos llegar.

Este viaje me ha hecho ver que puedo adaptarme a situaciones distintas. He tenido que resolver pequeños problemas, tomar decisiones y enfrentarme a cosas nuevas. Y al final todo ha salido bien. Eso te hace confiar más en ti.

Cambiar el ritmo

Otra cosa importante ha sido el ritmo de vida. Allí todo es más calmado. La gente camina tranquila, habla sin prisas y parece disfrutar más del tiempo. Eso me hizo pensar en cómo vivimos normalmente, siempre con prisa, siempre pendientes del reloj. En Lucca aprendí a parar un poco, a no ir corriendo y a disfrutar más de cada momento.



Mirar las cosas de otra forma

Cuando sales de tu entorno, empiezas a ver todo con otros ojos. Lo que antes parecía importante, deja de serlo tanto. Y cosas pequeñas empiezan a tener más valor.

He aprendido que no hace falta mucho para estar bien. A veces solo necesitas un lugar tranquilo, un paseo o una conversación para sentirte mejor.


Lo que realmente importa

Al final, lo que más me llevo no son los lugares que he visto, sino lo que he sentido. La tranquilidad, la confianza y la sensación de haber hecho algo diferente.

También me llevo la idea de que es importante salir de la rutina de vez en cuando. No hace falta irse muy lejos, pero sí cambiar de ambiente para aprender cosas nuevas.

Una experiencia que deja huella

Cuando terminó la semana, me di cuenta de que no volvía igual. No es un cambio enorme, pero sí suficiente para notar que algo ha cambiado dentro de mí.

Ahora tengo más ganas de hacer cosas nuevas, de viajar y de no quedarme siempre en lo mismo. Porque experiencias así, aunque sean cortas, dejan huella.

En resumen, Lucca no ha sido solo un destino, ha sido una experiencia que me ha ayudado a crecer sin darme cuenta. Y eso es lo que hace que merezca la pena.


Vanesa Barrera, Nivel 2

jueves, 11 de junio de 2026

COMERCIO LOCAL: PELIGRO DE EXTINCIÓN

Caminar hoy por las calles de Fuenlabrada se está convirtiendo en un ejercicio de nostalgia. Donde antes había una mercería, una frutería o una zapatería, hoy vemos obras para transformar esos locales en viviendas. Esta "fiebre" por convertir cada bajo comercial en un piso es un asunto que me preocupa profundamente.

Al pasear por algunas zonas, tengo la sensación de estar en un barrio de Córdoba, con tantas casas a pie de calle. Pero hay una gran diferencia: allí es parte de su historia, mientras que aquí es el síntoma de que estamos perdiendo nuestros comercios. Entiendo que la crisis de la vivienda es real, pero ¿a qué precio? Al transformar los locales en casas, estamos matando la vida de nuestros barrios. Una calle sin comercios es una calle más oscura y con menos movimiento de vecinos.

Si permitimos que todas las tiendas desaparezcan, nos quedaremos sin servicios cercanos y obligaremos a la gente, especialmente a los más mayores, a desplazarse lejos para cualquier recado. Un barrio no es solo un conjunto de dormitorios; un barrio son sus tiendas y su gente. No deberíamos permitir que la necesidad de vivienda acabe borrando la identidad de nuestras calles de toda la vida. Muchos se preguntan si en el futuro volveremos a cambiar las viviendas por locales, pero yo, sinceramente, creo que no.

Sergio Ugena Pérez, Nivel 2 Distancia

miércoles, 10 de junio de 2026

ERASMUS+: LO RECORDARÉ TODA MI VIDA

Hola, me llamo Emma Chamorro, y tuve la oportunidad de participar en un Erasmus+ a Lucca, Italia. Fue una experiencia de una semana, pero, aunque haya sido solo una semana, durante esos días pude aprender muchas cosas, tanto a nivel personal como a nivel académico.


Desde el primer día me sorprendió mucho Lucca, que es un lugar con mucha historia, edificios antiguos, un ambiente muy acogedor y las plazas estaban siempre llenas de personas que me hicieron sentir que estaba en un lugar muy especial con gente muy especial. .

Durante esa semana, conocí a personas maravillosas de allí; aunque fue poco tiempo, fue el tiempo suficiente para conocer un poco más ese idioma, especialmente inglés, y mejorar mi capacidad de comunicarme con gente de otras culturas. Al principio me daba un poco de vergüenza hablar, pero con el paso de los días fui ganando confianza. También pude conocer a los demás alumnos que venían conmigo en esta experiencia, y tengo que decir que me llevo a esos alumnos como si fuesen una familia. Aprendí mucho de ellos y supimos trabajar todos juntos. Cada uno me aportó cosas diferentes e hicieron que esta experiencia fuera todavía más bonita.

Durante esa semana pude participar en diferentes actividades junto a estudiantes y profesores. Estas actividades estaban hechas para aprender, compartir experiencias y conocer otras formas de estudiar y trabajar. También visitamos distintos lugares de la ciudad y sus alrededores, lo que hizo que la experiencia fuese todavía más interesante. Además, pude conocer mejor las costumbres italianas, su forma de vida y su gastronomía. Probé platos típicos que me gustaron mucho y aprendí algunas tradiciones locales. Todo esto me ayudó a abrir la mente y, gracias a esta experiencia, pude aprender mucho sobre otras costumbres y ver cómo viven los jóvenes en otro país.

A nivel personal, esta experiencia me ha aportado demasiadas cosas positivas. Lo primero, me ha ayudado a ser más independiente, ya que estar en otro país durante una semana me obligó a adaptarme a un entorno diferente. También me ha enseñado probar experiencias nuevas, a hablar más con la gente, a quitarme más la vergüenza y a afrontar situaciones nuevas.


Por otro lado, he mejorado mis habilidades sociales, ya que he conocido a muchas personas nuevas de otro país y he aprendido a trabajar en equipo con gente de distintos lugares. Esto me ha permitido hacer nuevos amigos y crear recuerdos muy bonitos que siempre recordaré. También considero que esta movilidad ha sido muy importante para mi formación, porque me ha permitido aprender fuera del aula y ver a otras personas las maneras de estudiar y de organizar las clases. Esto me ha dado una visión más amplia de la educación.


En conclusión, esta experiencia a Lucca me ha aportado muchas cosas positivas, tanto a nivel personal como académico. Durante esta semana he aprendido a adaptarme a un lugar nuevo y a desenvolverme en un entorno diferente al mío. También me ha ayudado a ser más independiente y a confiar más en mí misma. Además he podido mejorar a comunicarme con personas que no hablan mi mismo idioma y a perder más la vergüenza en hablar en otro idioma por muy difícil que sea. También me llevo muchos recuerdos y aprendizajes que seguramente me sirvan en el futuro. Esta experiencia me ha hecho crecer como persona y ver la importancia de aprovechar oportunidades como esta. Sin duda, ha sido una experiencia que recordaré toda mi vida.


Emma Chamorro, Nivel 2


martes, 9 de junio de 2026

SOBRE LA SUBIDA DE PRECIOS

Otra vez nos levantamos y vemos cómo los precios de la gasolina y el diésel se disparan sin piedad en las gasolineras. En apenas unas semanas, el litro de diésel ha subido más del 20 % y la gasolina no se queda atrás. Llenar el depósito, que antes costaba alrededor de 80 euros, roza ya los 100. Y todo esto mientras muchos españoles intentan llegar a fin de mes con su sueldo congelado.

¿Quién paga esta factura? No los grandes directivos de las petroleras. La pagan los autónomos que recorren cientos de kilómetros cada día, las familias que llevan a sus hijos al colegio, los transportistas que mueven la comida que todos comemos y los trabajadores que no tienen más remedio que usar el coche porque el transporte público no llega a su pueblo o a su turno de noche.

Me indigna profundamente esta subida. Dicen que es por la tensión en Oriente Medio y el encarecimiento del petróleo. Pues muy bien. Pero ¿por qué siempre son los mismos los que sufren las consecuencias de conflictos lejanos? ¿Por qué el ciudadano de a pie tiene que apretarse el cinturón mientras las multinacionales energéticas siguen reportando beneficios millonarios?

Esta subida es inflación pura y dura que encarece todo lo demás. La comida que llega en camión, los productos que compramos. Al final, los jubilados, familias con pocos recursos y trabajadores son los que más notan este mazazo en su economía doméstica.

Exijo al Gobierno medidas valientes y rápidas: bajar los impuestos especiales sobre los carburantes, como se hizo en otras crisis, y exigir responsabilidad a las compañías petroleras para que no aprovechen la situación con subidas desproporcionadas.

No es justo. No es aceptable. No podemos seguir aceptando que cada vez que hay un problema en el mundo, sea el bolsillo del ciudadano español el que reciba el golpe más duro.

¡Ya está bien de cargar sobre las espaldas de la gente corriente el peso de todas las crisis!

Carolina Cortés, N2 Semipresencial turno de tarde

lunes, 8 de junio de 2026

ERASMUS+: UN VIAJE MUY ESPECIAL

Empezó la aventura; una compañera me recogió para ir juntas al aeropuerto.

Nos encontramos con los compañeros en la T2; ahí tuvimos el primer contacto entre todos e iniciamos nuestro viaje a Lucca, Italia. La experiencia en el avión fue anecdótica, ya que fue mejor de lo que esperábamos y nos ayudamos unos a los otros.


Llegamos al aeropuerto de Pisa, donde partimos en el tren hacia Pisa Central para ir a Lucca.

La primera impresión al llegar a Lucca fue espectacular.


Al día siguiente nos esperaba un día increíble: por que íbamos a los carnavales de Viareggio, ya que son los más importantes de Italia… Me resultaron muy impresionantes las carrozas, y para mí fueron los carnavales más bonitos que he visto en mi vida...

Iniciamos el segundo día en Lucca, visitando el palacio Pfanner y el centro provinciale cpia, en el cual nos acogieron muy bien y nos sentimos acogidos por el centro...

El tercer día fuimos a clase a aprender italiano; la verdad es que me gustó mucho y se me hizo fácil… Por la tarde recorrimos varios puntos de Lucca y uno de ellos fue la casa de Puccini.

El cuarto día fue especial para mí, ya que estuvimos en Pisa, viajamos en tren, hicimos muchas fotos y subimos a la Torre de Pisa. Ese día fue muy completo.


Y para rematar, llegamos todos empapados por la lluvia que nos cayó.

En los días que llevo en Italia, la convivencia fue cada vez mejor. Empezamos hacer amistades entre nosotros y ayudarnos unos a otros y esto hizo que nos relacionáramos mejor.

Las cenas se convirtieron en un espacio agradable y familiar.

En cada momento, surgían anécdotas diferentes y muchas risas.

Llegó el cuarto día, que para mí fue vivir una experiencia ferroviaria increíble, a pesar de estar pachucha...

Ese día fuimos a Castelnuovo de Garfagnana a visitar la escuela; tuvimos una hora y pico de viaje en tren.

Las vistas y las estaciones me impresionaron bastante. Me hicieron recordar la línea de FEVE y Extremadura del ferrocarril español.


Fue un día tranquilo y de conocer a gente nueva.

Entramos en el penúltimo día. Visita guiada por Lucca donde nos enseñaron sitios emblemáticos y la historia de Lucca.

Llegó el último día: vuelta a casa, los sentimientos a flor de piel. Tuvimos una situación al límite en la que casi perdemos el tren...

pero al final todo salió bien. Y vuelta a casa.

Mi experiencia en este viaje ha sido espectacular, he vivido momentos muy bonitos y siempre hubo momentos de felicidad y risas. Un viaje que volvería a repetir.


Lidia Moreno Reyes, Nivel 2

viernes, 5 de junio de 2026

ERASMUS+: INOLVIDABLE E IRREPETIBLE

La movilidad Erasmus+ del CEPA Paulo Freire a Italia ha sido una experiencia inolvidable e irrepetible. Viajar a la Toscana para conocer desde dentro su sistema educativo nos ha aportado una visión completamente nueva. Gracias a la organización de los profesores (Isa, Antonio y Ricardo), pudimos centrarnos en aprender y disfrutar desde el primer minuto. Hoy quiero aprovechar este espacio en la GACEPA para compartir lo mejor de esta aventura.


A nivel educativo, la inmersión fue espectacular. Visitamos los centros de adultos (CPIA) italianos para aprender de ellos. En Lucca, logramos romper el hielo presentándonos en italiano ante los alumnos y compartiendo un agradable aperitivo. Días después, nos tocó viajar a Castelnuovo. Al llegar a este precioso pueblo, enclavado entre montañas y atravesado por un río, nos integramos en una clase de Nivel 2. Ver a personas de tantas nacionalidades distintas esforzándose por aprender el idioma para buscarse un futuro mejor te da un verdadero golpe de realidad. Te hace valorar enormemente el privilegio que es poder seguir formándose a cualquier edad.


De Lucca me quedo especialmente con su tranquilidad. Pasear por su muralla temprano, bajo una lluvia fina que no molesta, y ver la ciudad despertar en un silencio absoluto es de 10. Su patrimonio es impresionante, vimos la Plaza del Anfiteatro iluminada por el carnaval, la Chiesa di San Francesco, el sorprendente cuerpo incorrupto de una santa, los jardines itálicos de un antiguo palacio y subimos a la Torre Guinigi (la famosa torre coronada por robles). El contraste perfecto fue Viareggio. Tras un viaje en tren abarrotado por cancelaciones previas, alucinamos con la playa, las cometas gigantes y las montañas nevadas de fondo. El desfile de su carnaval fue un espectáculo difícil de superar, con enormes construcciones de papel y una coreografía increíble.


En Pisa vivimos una jornada muy intensa. En la Piazza dei Miracoli subimos a la famosa Torre Inclinada, paseamos por el cementerio, visitamos la catedral y probamos la increíble acústica del Baptisterio. Para reponer fuerzas, comimos en un local pequeño y muy chulo, donde la comida estaba buenísima, los dueños eran súper majos y hasta nos hicimos una foto con ellos. Al terminar las visitas, nos pilló una tormenta monumental. Terminamos caminando bajo la lluvia para no perder el tren, resguardándonos como podíamos y llegando chorreando.


Pero lo más mágico de todo el viaje ha sido el grupo. Pasamos de conocernos muy poco (o nada) de las clases a funcionar como una maquinaria perfecta en nuestro alojamiento de "Corte Meraviglia". La intensa convivencia de 24 horas diarias hizo que conectáramos muchísimo. Momentos tan sencillos como preparar juntos los desayunos y las cenas de forma cooperativa, o tener el espacio y la confianza para hablar de la vida sintiéndonos escuchados y sin ser juzgados, crearon un vínculo inquebrantable. Me traigo de Italia una mente mucho más abierta, una mochila llena de recuerdos, anécdotas y una segunda familia. Como bien dicen mis compañeros, el mayor privilegio ha sido poder vivir todo esto juntos. ¡Gracias de corazón! 


Victor Gascón Palomo, Nivel 2

miércoles, 3 de junio de 2026

ERASMUS+: UN CONSEJO LO CAMBIÓ TODÓ

La noticia llegó en el momento que más lo necesitaba, pero aún no lo sabía. Tuve muchas dudas porque nunca me había alejado tantos días de mi familia y luego estaban las clases que seguirían el temario sin estar yo. Pero Antonio me dio un gran consejo que seguí sin pensármelo y que cambiaría todo. ¡¡¡¡¡Me voy a Lucca!!!!!! 

Todo empezó con una tensa salida del aeropuerto de Madrid. Pero fue montar en el avión y todo fue sobre ruedas. 

Nada más llegar, visitamos el anfiteatro; son edificios de colores construidos encima de las ruinas del antiguo anfiteatro. Días más tarde, pudimos ver cómo iluminaban todas las fachadas de máscaras de colores con motivo del carnaval. 

Al día siguiente fuimos a los carnavales de Viareggio, simplemente espectacular, no hay palabras que lo describan; creo que todos deberíamos vivir una experiencia así. Las carrozas están hechas de papel con una estructura de madera y miden como un edificio de cuatro plantas… 

El ambiente, la música, la compañía hicieron de ese día único y especial. 


Visitamos varios CPIA; no sé explicar cómo de maravillosos fueron con nosotros. En el primero nos hicieron una exposición contándonos cómo estudiaban allí; me pareció superbonito lo arropados que nos sentimos todos. Incluso nos prepararon cada uno platos de sus países de origen; fue un detallazo. ¿Cómo alguien que no te conoce se toma tanto tiempo en preparar algo así? 


Recorrimos de la mano de nuestro guía Stefano la Catedral de San Martín de Lucca, que nos explicó con todo lujo de detalles. Lo malo es que solo hablaba italiano y era un poco complicado seguirle al pie de la letra, así que entre lo que entendía y lo que veía, cada vez me gustaba más. Me impresionaron las reliquias medievales, así como los restos romanos y templos anteriores.


Pisa fue... impresionante, ver cómo se abre la calle de edificios normales y da pie a esa maravilla... encima con Lidia de compañera, que hacía unas fotos chulísimas...

La catedral me emocionó muchísimo: el techo, las columnas, las imágenes; cada esquina guarda un tesoro.


Vimos muchas cosas inolvidables, recuerdos que difícilmente se borrarán: la hospitalidad de la dirigente haciéndonos un tour, los traslados en tren, los momentos de las comidas o las cenas... qué pena que haya durado tan poquito y qué caprichoso es el tiempo que, cuando estás viviendo algo así, vuela. La organización y paciencia por parte de los profesores es de quitarse el sombrero.

A veces tenemos que alejarnos, vivir, reír, ser de nuevo nosotros, para poder dar nuestra mejor versión a la gente que queremos.


Descubrir gente con un corazón precioso como el de mis compañer@s, ¿y qué decir de mi compañera de habitación? Que me ha enseñado que si la vida te da limones, hazte una limonada con una sonrisa. Y sin duda este viaje me ha hecho aprender cosas de mí que ni yo sabía y sanar algo que no sentía que estuviera herido por el ajetreo diario que no nos da tiempo ni de pensar. Me ha enseñado a ver con otros ojos las cosas y que lo más importante son las experiencias vividas, como bien me dijeron Antonio y Ricardo. Gracias por animarme, apoyarme y hacer de este viaje irrepetible.


Rosana Martín Murillo, Nivel 2

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