Todo empezó con una tensa salida del aeropuerto de Madrid. Pero
fue montar en el avión y todo fue sobre ruedas.
Nada más llegar, visitamos el anfiteatro; son edificios de colores
construidos encima de las ruinas del antiguo anfiteatro. Días más
tarde, pudimos ver cómo iluminaban todas las fachadas de máscaras
de colores con motivo del carnaval.
Al día siguiente fuimos a los carnavales de Viareggio, simplemente
espectacular, no hay palabras que lo describan; creo que todos
deberíamos vivir una experiencia así. Las carrozas están hechas de
papel con una estructura de madera y miden como un edificio de
cuatro plantas…
El ambiente, la música, la compañía hicieron de ese
día único y especial.
Visitamos varios CPIA; no sé explicar cómo de maravillosos fueron
con nosotros. En el primero nos hicieron una exposición contándonos
cómo estudiaban allí; me pareció superbonito lo arropados que nos
sentimos todos. Incluso nos prepararon cada uno platos de sus países
de origen; fue un detallazo. ¿Cómo alguien que no te conoce se toma
tanto tiempo en preparar algo así?
Recorrimos de la mano de nuestro guía Stefano la Catedral de San
Martín de Lucca, que nos explicó con todo lujo de detalles. Lo malo es
que solo hablaba italiano y era un poco complicado seguirle al pie de la
letra, así que entre lo que entendía y lo que veía, cada vez me gustaba
más. Me impresionaron las reliquias medievales, así como los restos
romanos y templos anteriores.
Pisa fue... impresionante, ver cómo se abre la calle de edificios normales y da pie a esa maravilla... encima con Lidia de compañera, que hacía unas fotos chulísimas...
La catedral me emocionó muchísimo: el techo, las columnas, las imágenes; cada esquina guarda un tesoro.
Vimos muchas cosas inolvidables, recuerdos que difícilmente se borrarán: la hospitalidad de la dirigente haciéndonos un tour, los
traslados en tren, los momentos de las comidas o las cenas... qué pena
que haya durado tan poquito y qué caprichoso es el tiempo que, cuando
estás viviendo algo así, vuela. La organización y paciencia por parte de
los profesores es de quitarse el sombrero.
A veces tenemos que alejarnos, vivir, reír, ser de nuevo nosotros, para poder dar nuestra mejor versión a la gente que queremos.
A veces tenemos que alejarnos, vivir, reír, ser de nuevo nosotros, para poder dar nuestra mejor versión a la gente que queremos.
Descubrir gente con un corazón precioso como el de mis
compañer@s, ¿y qué decir de mi compañera de habitación? Que me
ha enseñado que si la vida te da limones, hazte una limonada con una
sonrisa. Y sin duda este viaje me ha hecho aprender cosas de mí que
ni yo sabía y sanar algo que no sentía que estuviera herido por el
ajetreo diario que no nos da tiempo ni de pensar. Me ha enseñado a
ver con otros ojos las cosas y que lo más importante son las
experiencias vividas, como bien me dijeron Antonio y Ricardo. Gracias por animarme, apoyarme y hacer de este viaje irrepetible.
Rosana Martín Murillo, Nivel 2





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