Estar informados no solo nos permite entender mejor el mundo en el que vivimos, sino también tomar decisiones más conscientes. Desde cuestiones sociales hasta problemas medioambientales, todo nos afecta directa o indirectamente, aunque a veces no lo percibamos de inmediato.
Es cierto que el exceso de información puede generar ansiedad. Pero en lugar de evitarla, quizá deberíamos aprender a seleccionarla mejor, a consumir contenidos de calidad y a reflexionar sobre ellos. No se trata de saberlo todo, sino de comprender lo esencial.
Ignorar la realidad no la hace desaparecer. Por el contrario, nos convierte en espectadores pasivos de problemas que requieren implicación. Tal vez el verdadero reto hoy no sea informarse más, sino hacerlo mejor.
Divina Soledad Gutiérrez Sánchez, N2 Distancia

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