Si pudiera hablarte… de si fuera cierto que el poder del arte bien nos pudiera salvar de una vida inerte, de una vida triste, de una mala muerte… bien nos pudiera salvar, ay, ay, ay.
¿Cómo hablar de arte sin mencionar a Robe, cantante, compositor y poeta español?
Pues bien, lo confirmo, por supuesto, basado en mi experiencia.El año pasado decidí hacer la ESO, y de todo lo bueno y lo que aprendí, me quedo con lo que me sostuvo. La segunda y la tercera evaluación las cursé con una maravillosa persona a la que no solo admiro y respeto, sino que también quiero, Elena Susan, la que fue mi profesora de Lengua y Literatura, que organizaba los viernes unas jornadas culturales. Esas jornadas y sus clases fueron mi sustento.
En esas jornadas se invitaba a oradores y hablaban de algún tema y nosotros participábamos con preguntas e inquietudes; desde David con el tema de las masculinidades, Sergio con el arte, Inma Chacón con su literatura, unos libros maravillosos que he tenido el placer de leer, entre ellos Los silencios de Hugo, El cuarto de la plancha, Los ojos de Bruna; la sensibilidad de Irene, una psicóloga clínica que nos dio consejos, para mí todos valiosísimos, y una forense que habló de la dignidad de los muertos en un país como España que conserva en su historia negra muertos en cunetas. Pero para María Jesús, el gran regalo llegó justo en el momento más duro de ese curso y este regalo fue… Juan Pinilla.
Juan Pinilla no solo es cantaor de flamenco, uno de los géneros musicales que más me gustan; es columnista, estudiante, actor, escritor y, como él define a Saramago como machadianamente bueno, yo quiero devolverle el mismo adjetivo a él.
Vino a hablarnos del flamenco y de la amistad, a quitarnos prejuicios, a inculcarnos valores, a defender el flamenco desde su autoridad como erudito en este tema.
Un día, un amigo me mandó una entrevista que le hacían a Pau Donés; en esa entrevista estaba también un hasta entonces desconocido para mí, Juan Pinilla. Al final de la entrevista hicieron una versión de "La flaca", un híbrido, lo llamó la periodista, con Josele en la guitarra.
Cuando escuché a Pinilla, sentí ese pellizco y dos lagrimones brotaron por mis ojos; ese día me enamoré de su voz. Gracias a Elena, me enamoré del Juan Pinilla escritor, de Juan Pinilla orador, de la persona de Juan Pinilla en toda su extensión.
De su faceta como escritor quiero resaltar el último libro, Los colores de la nieve. En él habla del problema de la inmigración a través de una de esas personas que quieren escapar de la garganta del hambre y llegan a una España conservadora, prejuiciosa y llena de estereotipos en un tiempo en el que las fronteras crecen a la misma velocidad que la intolerancia, el odio y el miedo.
El racismo, dicen que se cura viajando; si eres pobre como yo, quizás leer sea una buena alternativa.
Gracias a todas las personas que iluminaron mi camino el curso pasado, especialmente a mis profesores de Lengua y Literatura, que me ayudaron a ver lo valioso del poder del arte.
María Jesús Cortinas, Acceso a Ciclos de Grado Superior

