A remar.
Algunas veces pensamos que cambiar las cosas, las situaciones o la sociedad en la que vivimos es imposible, pero lo realmente imposible es cambiar algo sin hacer nada.
Y en mayo
organizaron una excursión de fin de semana a Salamanca, donde pude
conocer más a fondo a esos “héroes anónimos”. La primera
sorpresa, y la más grata, fue en la cena: no había un solo móvil
en la mesa; había gente charlando, con ganas de disfrutar y de
compartir sus experiencias. Y esto se repitió a lo largo de todo el
fin de semana. Visitamos Salamanca y un pueblo de Ávila, salimos de
noche a hacer el indio, fuimos a un karaoke, bailamos y compartimos.
También nos dio tiempo a hacer un taller para valorar nuestros
servicios y ver cómo podríamos mejorarlos. Conocí gente que, como
diría Rosendo, estamos hombro con hombro luchando en este mar,
pero decidimos remar; remar todos a una. Me llevé de este viaje
grandes proyectos de amistad que sigo cuidando.
Siempre me sentiré en deuda con este proyecto. No hay horas de servicio que yo pueda hacer para devolver todo lo que me han dado. Ahora voy a cumplir un año y me han hecho otro regalo: una residencia de Fuenlabrada ha solicitado voluntarios para organizar actividades de ocio y, como es el fin de semana, puedo dedicarle un poco más de tiempo.
Me siento una persona obscenamente afortunada y quería celebrar este cumpleaños con el CEPA, que también me ha hecho grandes regalos. Tan grandes como darme la oportunidad de estar aquí hoy y dar las gracias a todas las personas que organizan el voluntariado en Fuenlabrada, algo que ya se ha convertido en mi nuevo vicio.
¡Gracias!
María Jesús Cortinas, Acceso a Grado Superior
