A remar.
Algunas veces
pensamos que cambiar las cosas, las situaciones o la sociedad en la
que vivimos es imposible, pero lo realmente imposible es cambiar algo
sin hacer nada.
Hace un año hice
un curso de capacitación para el voluntariado en Fuenlabrada. Cuando
empecé, pensé que me encontraría gente con capa, con superpoderes
o con la ropa interior por encima de los pantalones. Pues bien, me
equivoqué. Me encontré gente de todo tipo, de edades diferentes,
con motivos distintos y con ideales dispares, pero con una cosa en
común: un espíritu de comunidad y de servicio que ha sobrepasado
cualquier expectativa que yo pudiera tener.
Empecé haciendo
un pequeño servicio que, gracias a la coordinadora, he podido
mantener. Podría contaros todas las cosas increíbles que he hecho
en este año, pero mentiría. Lo que sí puedo contaros es lo que
este proyecto del Ayuntamiento de Fuenlabrada ha significado para mí.
A través de la Concejalía de Bienestar hacen periódicamente cursos
para seguir formando al voluntariado: me han regalado un curso de
habilidades, otra pequeña formación de comunicación y lenguaje y
uno precioso de cuidados al voluntario. También me han regalado
estar presente en la Fundación Manantial, que tiene un proyecto
precioso y valioso para ayudar a personas con enfermedades
relacionadas con la salud mental.
Y en mayo
organizaron una excursión de fin de semana a Salamanca, donde pude
conocer más a fondo a esos “héroes anónimos”. La primera
sorpresa, y la más grata, fue en la cena: no había un solo móvil
en la mesa; había gente charlando, con ganas de disfrutar y de
compartir sus experiencias. Y esto se repitió a lo largo de todo el
fin de semana. Visitamos Salamanca y un pueblo de Ávila, salimos de
noche a hacer el indio, fuimos a un karaoke, bailamos y compartimos.
También nos dio tiempo a hacer un taller para valorar nuestros
servicios y ver cómo podríamos mejorarlos. Conocí gente que, como
diría Rosendo, estamos hombro con hombro luchando en este mar,
pero decidimos remar; remar todos a una. Me llevé de este viaje
grandes proyectos de amistad que sigo cuidando.
Siempre me
sentiré en deuda con este proyecto. No hay horas de servicio que yo
pueda hacer para devolver todo lo que me han dado. Ahora voy a
cumplir un año y me han hecho otro regalo: una residencia de
Fuenlabrada ha solicitado voluntarios para organizar actividades de
ocio y, como es el fin de semana, puedo dedicarle un poco más de
tiempo.
Me siento una
persona obscenamente afortunada y quería celebrar este cumpleaños
con el CEPA, que también me ha hecho grandes regalos. Tan grandes
como darme la oportunidad de estar aquí hoy y dar las gracias a
todas las personas que organizan el voluntariado en Fuenlabrada, algo
que ya se ha convertido en mi nuevo vicio.
¡Gracias!
María Jesús Cortinas, Acceso a Grado Superior
http://dlvr.it/TW6lS1
/>
http://dlvr.it/TW6nY8
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Entradas destacadas
-
Hijos de la droga es una novela Alemana de no ficción escrita por Christiane F. en colaboración con dos periodistas alemanes, publicado en ...
-
Nuestro alumno Juan Antonio Agenjo Ruiz , del Nivel 1 D ha escrito este curioso texto: A las 8 de la tarde, tuve mi primera cita, ...
-
Buongiorno! Soy Paloma González del Campo, gracias al Centro CEPA Paulo Freire y a los dos profesores Antonio y Isabel, por darme la oportu...

No hay comentarios:
Publicar un comentario