I believe in miracles.
Así reza el título de una canción de Ramones, y yo también creo en los milagros.
Hace años conocí una comunidad de personas que se recuperan del alcoholismo. No solamente consiguen detener la enfermedad, sino que transforman sus vidas en vidas felices y útiles.
En la Comunidad de Alcohólicos Anónimos, tienen un programa de recuperación basado en 36 principios. 12 pasos para su recuperación, 12 tradiciones para relacionarse entre ellos y desde ellos con la gente que no pertenece a la comunidad y 12 conceptos para el servicio.
Hoy quiero hablar de uno de estos principios: la sexta tradición, que habla de cooperar con otras asociaciones o instituciones.
En el 91 aniversario de Alcohólicos Anónimos, en un grupo que hay en Fuenlabrada, el grupo “Sendero de vida”, han hecho una información pública, en la que coopera con el centro público de adicciones de Fuenlabrada.
Dentro de esta cooperación, el grupo contactará con el centro de adicciones para que puedan ayudar al adicto y, desde el centro de adicciones de Fuenlabrada, se ofrecerá al enfermo los grupos de Alcohólicos Anónimos y otros centros que ayudan al adicto a mantenerse sobrio.
El alcoholismo es una enfermedad crónica, nunca se cura, y con esta cooperación la persona que la padece puede tener más fácil su recuperación.
El primer paso e imprescindible es reconocer que el alcohol u otra sustancia te está causando problemas y, si el consumo sigue, la enfermedad no se puede detener. El consumo es solamente la punta del iceberg. Cambio de actos y actitudes, pedir ayuda, aceptar la ayuda; es un cambio desde dentro.
El programa tiene una eficacia demostrada a lo largo de 91 años. También tiene una confraternidad paralela llamada Al-Anon, que trata de que los familiares y amigos se recuperen de los daños emocionales que la convivencia con un alcohólico les ha ocasionado: miedo, control, ira y la gran impotencia que representa ver cómo un amigo o familiar se está destrozando en vida. Esta confraternidad ha cumplido 63 años el 7 de octubre en España.
Alcohólicos Anónimos no es la panacea; hay centros públicos y privados donde pueden ayudar al adicto y a sus familias. Solamente es un sitio más, es totalmente gratuito y de ayuda mutua. Todos son iguales y no hay jefes; sus 36 principios, el espíritu de comunidad, hacen que siga funcionando desde 1935 en todo el mundo.
En la biblioteca de CEPA Paulo Freire puedes conseguir la revista “La Serenidad”, que habla de experiencias de familiares, y la revista “Akron”, que habla de experiencias de alcohólicos.
Como ellos dicen: Felices y serenas 24 horas.
María Jesús Cortinas, Acceso a Ciclos de Grado Superior

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